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El tabaco

El tabaco

Los inicios del tabaco

Durante la Antigüedad, se sabe que las civilizaciones europeas, que aún no conocían el tabaco, ya utilizaban instrumentos como la pipa para fumar hierbas. Algunas hierbas se destinaban a la medicina (desinfección, calmante…), otras al culto religioso (inciensos, humos).

Los indios de América, por su parte, utilizaban el tabaco como planta medicinal, pero sobre todo como planta divina que permitía la comunicación con los dioses durante los rituales.

Los indios de América tenían distintas formas de fumar su tabaco:

  • Aspirar el humo de la planta quemada con ayuda de carbón,
  • Crear «puros»: bastones huecos llenos de hojas picadas finamente,
  • Los calumets, una especie de pipa larga,
  • Un polvo de tabaco para mascar o aspirar,
  • Las hojas para mascar

El nacimiento del mito cubano y la difusión del tabaco en Europa

Es en 1493 cuando el misionero español Fray Romano Pane envía tabaco a Carlos V. España elige entonces Cuba para cultivar su tabaco. Más tarde, cuando el barco atraca en las costas portuguesas, la tripulación, que ha adquirido el hábito de fumar tabaco, va a dar testimonio de sus efectos a toda Europa.

Desde 1520, las primeras semillas de tabaco llegan a Europa, y a partir de entonces comienza su explotación para usarlo como planta medicinal.

Jean Nicot (la nicotina recibió ese nombre en memoria de este hombre) era en aquella época embajador de Francia; es él quien, al enviar hojas de tabaco a Catalina de Médicis, reina de Francia, permite la difusión del tabaco en Francia. En efecto, el tabaco se prescribía entonces como una planta que, se decía, aliviaba los dolores de cabeza, y la reina ordena cultivarlo. El tabaco pasa a llamarse «la hierba de la Reina» o «la Catherinaire».

Toda la Corte del rey adopta entonces esta moda y el tabaco se vuelve rápidamente muy popular. El tabaco se desarrolla al mismo tiempo en Italia, en Alemania, en Inglaterra, en Turquía, en Marruecos, en Japón, en China, y así, a principios del siglo XVII, el tabaco es conocido en todo el mundo.

El inicio de los cigarrillos

Es a partir del siglo XVII cuando se empieza a liar puros en Europa; se envuelven entonces las hojas picadas y secadas en papel. En 1830 aparecen los cigarrillos industriales, que van a competir con el tabaco de mascar. Y es con la Segunda Guerra Mundial cuando el consumo de cigarrillos alcanza su apogeo, al volverse accesible a todos: mujeres, hombres, jóvenes y personas mayores.

¿Y el Estado en todo esto?

En 1629 Richelieu crea el primer impuesto sobre el tabaco. Colbert, responsable de las finanzas bajo Luis XIV, crea a su vez el monopolio de Estado de la venta del tabaco, luego el monopolio de la fabricación del tabaco en 1681. Solo en 2000 el Estado francés se desliga de la Seita (Société d’Exploitation Industrielle des Tabacs et des Allumettes), que detentaba entonces ese monopolio. Hoy el Estado recauda unos 10 mil millones de euros mediante el impuesto sobre el tabaco, y gasta otro tanto en los gastos ligados a su coste social (enfermedades, bajas laborales, campañas de prevención,…).

La historia del tabaco no se detiene ahí; no deja de evolucionar, aunque solo sea por la invención del cigarrillo electrónico o, más cercano al tabaco, la entubadora de cigarrillos.

Algunas ilustraciones de este artículo pueden haber sido generadas o retocadas por una inteligencia artificial.

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