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Snapchat en el punto de mira de los estanqueros: el tráfico de tabaco pasa a la ofensiva digital

Snapchat en el punto de mira de los estanqueros: el tráfico de tabaco pasa a la ofensiva digital

El mundo del tabaco se enfrenta a una nueva batalla. Desde hace varios meses, las redes sociales son señaladas con regularidad por su papel en la difusión de contenidos ligados a la venta ilegal de cigarrillos y de productos del tabaco. Esta vez, son los estanqueros quienes alzan la voz apuntando directamente a Snapchat, acusado de dejar circular anuncios de contrabando en su plataforma.

Detrás de este asunto, es toda la cuestión del comercio paralelo del tabaco la que vuelve a aflorar. Entre redes organizadas, ventas clandestinas y explosión de los intercambios a través de las aplicaciones móviles, los profesionales del sector denuncian una situación convertida en incontrolable.

Una acción fuerte contra Snapchat

La asociación «Buralistes en colère» ha decidido subir el tono ante la multiplicación de los contenidos juzgados ilegales en Snapchat. Según ellos, la plataforma serviría de vitrina a vendedores que proponen cigarrillos, tabaco o incluso productos de vapeo fuera del marco legal.

Los estanqueros reprochan en particular a la aplicación:

  • la presencia repetida de anuncios de venta de tabaco;
  • publicaciones que muestran precios atractivos;
  • propuestas de entrega;
  • cuentas dedicadas al reclutamiento de revendedores.

Para los profesionales del sector, el problema ya no sería marginal. Estiman que estos contenidos son visibles, fáciles de encontrar y suficientemente numerosos como para exigir una reacción inmediata de la plataforma.

El tabaco ilegal cambia de rostro

Durante mucho tiempo, el tráfico de cigarrillos se asociaba principalmente a las ventas callejeras o a las redes de contrabando clásicas. Hoy, el fenómeno evoluciona con rapidez con las redes sociales y las mensajerías instantáneas.

En unos clics, ciertos usuarios pueden ya entrar en contacto con vendedores, consultar «catálogos», discutir los precios u organizar entregas. Esta transformación digital inquieta en particular a los estanqueros, que ven aparecer una competencia totalmente ilegal y difícil de controlar.

El problema rebasa además ampliamente a Snapchat solo. Las redes sociales se convierten progresivamente en herramientas utilizadas por ciertos traficantes para alcanzar a un público más amplio y más joven.

Una reglamentación no obstante muy estricta

En Francia, la venta de tabaco está encuadrada por una reglamentación particularmente estricta. Solo los estanqueros homologados están autorizados a vender legalmente cigarrillos o tabaco. La venta a distancia está prohibida, al igual que la publicidad directa o indirecta en torno al tabaco.

Para los estanqueros, ver contenidos de venta circular libremente en una aplicación plantea, pues, un verdadero problema jurídico. Consideran que las plataformas digitales deben ahora asumir sus responsabilidades y reforzar sus herramientas de moderación.

La cuestión se vuelve aún más sensible con las nuevas reglamentaciones europeas relativas a las grandes plataformas digitales. Estas últimas están ahora más responsabilizadas en lo que respecta a los contenidos ilegales difundidos en sus servicios.

Un mercado paralelo que cuesta caro

El tráfico de tabaco representa hoy una pérdida de ingresos colosal para el Estado pero también para los estanqueros. Entre compras transfronterizas, falsificaciones y ventas clandestinas, el mercado paralelo sigue progresando.

En ciertos estancos, los profesionales constatan ya cambios de comportamiento en ciertos consumidores. Algunos clientes comprarían únicamente los accesorios como las hojas o los filtros, lo que deja pensar que el tabaco se obtiene en otra parte.

Más allá del aspecto económico, los riesgos para los consumidores son también importantes:

  • ausencia de trazabilidad de los productos;
  • calidad desconocida;
  • riesgos sanitarios;
  • falsificaciones;
  • financiación potencial de redes criminales.

Son otros tantos elementos que alimentan hoy la inquietud del sector.

Snapchat bajo presión

Aunque Snapchat prohíbe oficialmente la venta de tabaco y de productos ligados a la nicotina en su plataforma, los estanqueros estiman que las medidas actuales siguen siendo insuficientes. El verdadero reto se centra ahora en la capacidad de las redes sociales para detectar con rapidez estos contenidos e impedir su reaparición.

Con este asunto, las plataformas digitales podrían enfrentarse a una presión creciente de las autoridades, de las asociaciones y de los profesionales del sector. Los próximos meses podrían, pues, marcar un giro en la lucha contra la venta ilegal de tabaco en internet.

Una batalla que no hace más que empezar

Esta ofensiva de los estanqueros contra Snapchat muestra hasta qué punto el comercio ilegal del tabaco evoluciona con los usos digitales. Ya, el tráfico no se limita a las redes tradicionales: se cuela directamente en los smartphones y las aplicaciones utilizadas a diario por millones de personas.

Para los profesionales del sector, el combate apunta tanto a proteger su actividad como a limitar la banalización de un mercado paralelo convertido en cada vez más visible en línea.

Una cosa es cierta: la lucha contra el tráfico de tabaco entra en una nueva dimensión, donde redes sociales, reglamentación europea y responsabilidad de las plataformas digitales estarán ya en el centro de los debates.

Algunas ilustraciones de este artículo pueden haber sido generadas o retocadas por una inteligencia artificial.

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