Puffs prohibidas: 10 000 productos retirados tras los controles de la DGCCRF
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Más de un año y medio después de la prohibición de los cigarrillos electrónicos desechables en Francia, las puffs no han desaparecido del todo de los circuitos de distribución. Una amplia operación de control de la Dirección General de la Competencia, del Consumo y de la Represión de los Fraudes (DGCCRF) ha llevado a retirar cerca de 10 000 productos que seguían a la venta.
Los resultados muestran, no obstante, una situación contrastada: aunque una gran mayoría de los profesionales controlados ya cumple la normativa, varias decenas de comercios seguían comercializando dispositivos prohibidos.
491 establecimientos controlados por la DGCCRF
Para comprobar la aplicación de la prohibición, en vigor desde febrero de 2025, los agentes de la DGCCRF controlaron 491 establecimientos. Las investigaciones afectaron en particular a distribuidores, mayoristas, fabricantes e importadores de productos de vapeo.
Según los resultados comunicados por las autoridades, el 86 % de los establecimientos visitados cumplía la normativa. Las redes especializadas en el vapeo y los estanqueros se habrían adaptado con rapidez a las nuevas reglas.
Esta elevada tasa de conformidad muestra que la prohibición se aplica ya de forma amplia en los circuitos tradicionales. No ha supuesto, sin embargo, la desaparición completa de las puffs de los puntos de venta.
70 comercios seguían ofreciendo puffs
En 70 establecimientos controlados, cerca del 15 % del total, los inspectores constataron que los cigarrillos electrónicos desechables seguían disponibles.
Las situaciones observadas no eran todas idénticas. Algunos profesionales parecían desconocer el alcance exacto de la ley. Pensaban, en particular, que la prohibición afectaba solo a las puffs con nicotina.
Ahora bien, la normativa francesa no se basa en ese criterio. La prohibición afecta a los dispositivos electrónicos de vapeo prellenados con líquido que no pueden volver a llenarse, tanto si contienen nicotina como si no, y tanto si su batería puede recargarse como si no.
Otras situaciones eran más problemáticas: algunos productos no estaban expuestos directamente en los comercios, pero seguían al alcance de los clientes que los pedían.
Cerca de 10 000 puffs retiradas de los circuitos de venta
En total, los controles permitieron identificar cerca de 10 000 cigarrillos electrónicos desechables que seguían en circulación.
La mayoría de estos productos fue retirada de la venta de forma voluntaria por los profesionales afectados. Los agentes de la DGCCRF también incautaron más de 1 000 puffs.

El volumen de estas retiradas muestra que una cantidad nada desdeñable de dispositivos desechables seguía disponible pese a la prohibición nacional.
Conviene, no obstante, leer esta cifra junto a la tasa de conformidad constatada: más de ocho establecimientos de cada diez respetaban las nuevas reglas en el momento de los controles.
Requerimientos, advertencias y procedimientos penales
Las infracciones detectadas no condujeron solo a la retirada de los productos. También se pusieron en marcha medidas administrativas y judiciales.
Cerca de cincuenta establecimientos fueron objeto de sanciones o de medidas a raíz de los incumplimientos observados. Se enviaron, en particular, unos cuarenta requerimientos de puesta en conformidad para hacer cesar la comercialización de los productos prohibidos.
Las autoridades también formularon 18 advertencias en situaciones en las que el desconocimiento de la normativa parecía demostrado y los volúmenes comercializados eran limitados.
Por último, siete procedimientos penales están en curso, en particular en expedientes en los que la comercialización de los productos se habría ocultado de forma deliberada.
¿Qué abarca exactamente la prohibición de las puffs?
Desde el 26 de febrero de 2025, la legislación francesa prohíbe la tenencia con fines de venta, la puesta a la venta, la venta, la distribución y la oferta gratuita de ciertos dispositivos electrónicos de vapeo de un solo uso.
Se trata principalmente de los cigarrillos electrónicos prellenados que no pueden volver a llenarse después del uso. La presencia de una batería recargable no basta, por tanto, para hacer legal el producto si el depósito que contiene el líquido no puede, a su vez, volver a llenarse.
Los cartuchos destinados a los sistemas de vapeo recargables no entran, en cambio, en esta prohibición general.
Esta distinción es importante, porque el mercado del vapeo incluye hoy numerosos formatos que pueden parecerse a simple vista sin estar sujetos al mismo marco normativo.
¿Por qué ha prohibido Francia los cigarrillos electrónicos desechables?
La prohibición de las puffs responde principalmente a dos preocupaciones: su atractivo entre los jóvenes y su impacto medioambiental.
Los cigarrillos electrónicos desechables se extendieron con rapidez, con formatos compactos, colores vivos y numerosos aromas afrutados o dulces. Una gran parte de estos productos contiene también nicotina, una sustancia adictiva cuyo consumo por los menores constituye una preocupación particular para las autoridades sanitarias.
El carácter desechable de estos dispositivos plantea también un problema medioambiental. Una puff combina por lo general plástico, componentes electrónicos y una batería de litio en un producto destinado a desecharse tras un periodo de uso relativamente corto.
Fue en particular esta combinación de residuos electrónicos y de consumo de un solo uso la que contribuyó a justificar su prohibición.
Los cigarrillos electrónicos recargables siguen autorizados
La prohibición de las puffs no significa que el cigarrillo electrónico esté prohibido en Francia.
Los dispositivos recargables y los productos de vapeo que cumplen los requisitos normativos pueden seguir comercializándose. Deben respetar, en particular, distintas obligaciones relativas a su composición, su presentación, su seguridad y, cuando contienen nicotina, los límites normativos aplicables.
La venta de productos de vapeo a menores sigue prohibida, contengan o no nicotina.
Los controles deberían proseguir
Esta primera serie de resultados muestra que los profesionales han integrado ya en gran medida la prohibición de las puffs, sin respetarla por completo.
El principal reto para las autoridades será ahora vigilar los circuitos por los que estos productos todavía pueden llegar a los consumidores. Las ventas ocultas y el comercio en línea deberían seguir siendo puntos de vigilancia particulares.
La DGCCRF prosigue así sus controles en 2026 para comprobar el cumplimiento de la prohibición y, de forma más amplia, de las distintas reglas que encuadran el mercado de los productos de vapeo.
Para consumidores y profesionales, el marco es, por tanto, este: las puffs, entendidas como dispositivos prellenados no rellenables, ya no pueden comercializarse en Francia. Los cerca de 10 000 productos hallados en los controles muestran, no obstante, que la desaparición completa de estos cigarrillos electrónicos desechables de los circuitos de venta exigirá todavía vigilancia.
Algunas ilustraciones de este artículo pueden haber sido generadas o retocadas por una inteligencia artificial.