San Valentín por Massimo
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San Valentín.
Perdóname, amor mío, si te lo digo solo hoy, pero no había mejor día para revelártelo que el día de San Valentín, la fiesta de los enamorados. Pues me he enamorado de otra y no podía callarme. Además, habrías notado mi ser ausente, el correr de mi espíritu hacia otra parte. Hacia ella. Ya ves, pobre amor mío, la comparación es desigual. Ella tiene curvas que tú no tienes ni tendrás jamás. Ella me dará el calor que tú nunca supiste darme. Se inflamará en cuanto la roce y arderá largo rato mientras la estrecho entre mis manos. Y cuando, tras horas, la pasión se haya apagado, no se volverá del otro lado para fumar como haces tú, sino que se quedará cerca de mí, acostada de lado agotada y vacía, pero lista para recomenzar. No me guardes rencor, amor mío, si, por consiguiente, en tu ausencia, la bella durmiente situada bajo el cristal sobre un lecho de seda será despertada por mis labios de hombre. Es el destino que quizá no espera a cada mujer, pero que espera con certeza a cada Pipa. Massimo PelleranoAlgunas ilustraciones de este artículo pueden haber sido generadas o retocadas por una inteligencia artificial.