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Puro

¿Por qué calentar un puro?

¿Por qué calentar un puro?

Calentar un puro es un gesto habitual antes de encenderlo. Más compacto y grueso que un cigarrillo, también es a veces más difícil de encender. He aquí por qué el puro se calienta antes de acercarle la llama.

Calentar el puro: una técnica aparte

Ya sea neófito o familiarizado con el puro desde hace tiempo, su encendido sigue un conjunto de convenciones. Las costumbres varían de un fumador a otro: a algunos les gusta oler el puro, a otros palparlo, a otros aún hacerlo rodar entre los dedos. Ese momento es propio de cada fumador.

Sin embargo, existe una certeza: es imprescindible calentar el puro antes de encenderlo. Este paso forma parte de la rutina de encendido, para que el puro libere sus aromas de forma regular una vez encendido.

La importancia de calentar el puro antes de encenderlo

Al calentar el puro, se secan las hojas de forma que se obtenga un encendido perfectamente uniforme. El humo aparece justo antes de que el puro se acerque a la boca: es la señal de que está listo.

Calentar el puro de antemano da también una primera indicación de sus sabores. Además, esta operación evita que la vitola se consuma de sesgo. No tendrá por tanto necesariamente que recurrir a estratagemas para que la combustión sea regular.

¿Cómo calentar el puro?

En la práctica, calentar un puro implica colocar la llama de su mechero o de su cerilla a unos dos centímetros del extremo de su puro. Inclínelo en un ángulo de 45° para que roce la llama. No olvide girar su puro sobre sí mismo durante este paso.

Deje de calentar su puro cuando el extremo esté incandescente o cuando se encienda. ¡Es a elección del fumador! Pruebe las dos opciones y vea cuál le parece más adecuada.

Algunas ilustraciones de este artículo pueden haber sido generadas o retocadas por una inteligencia artificial.

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