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Puro

Belmondo y el puro

Belmondo y el puro

¿Era Jean-Paul Belmondo un fumador de puros? A juzgar por algunos retratos, la costumbre formaba parte de su vida. Con los años, las fotografías lo muestran con puros de calibre cada vez mayor.

El puro en la mano y la sonrisa en los labios

La muerte del actor provocó mucha emoción en Francia. Se trataba de un icono que había marcado varias generaciones. Su amplio currículum y su hablar directo habían conquistado a muchas personas. Mientras se multiplicaban los homenajes, reaparecieron fotografías del actor con un puro.

Si Bébel era conocido por su buen humor y la sonrisa en los labios, muchos habían olvidado que también era un fumador habitual de puros.

Del puro fino al gran calibre

Al inicio de su carrera, Jean-Paul Belmondo había sido fotografiado por Sam Levin, que rara vez fechaba sus imágenes. Es, por tanto, difícil saber en qué época inmortalizó a Bébel con sombrero de paja y un puro largo y fino en la boca. En cualquier caso, la costumbre no lo abandonó.

El éxito no cambió el apego de Jean-Paul Belmondo al puro. Algunos años más tarde, Émilie de la Hosseraye lo fotografió a su vez con una boina estrellada y un puro grueso en la boca.

El bon vivant tal como se le recordaba

El actor de «Le Magnifique» era conocido por su gusto por las cosas bellas. Homme à femmes, nunca ocultó su afición por las buenas botellas y por los puros. A su muerte dejó a sus descendientes una colección amplia.

Quienes lo rodeaban lo describían como un bon vivant intrépido. Vivía cada instante con intensidad y sabía disfrutar de la vida sin montarse en la cabeza. Este actor, de presencia duradera y de un encanto típicamente francés, marcó el cine. En la pantalla como en la vida, el puro grueso siguió siendo uno de los elementos de la imagen pública que dejó.

Algunas ilustraciones de este artículo pueden haber sido generadas o retocadas por una inteligencia artificial.

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